Las verdades del pingüino emperador
Los temores que denuncia Hollywood con estas aves podrían ser justificables
En la nueva película animada “Happy Feet”, los pingüinos más grandes del mundo luchan por conseguir comida, se ven amenazados por el calentamiento global y sienten un temor por los humanos que podría ser justificable.
Pero, ¿es esta aventura sobre hielo tan buena como la pintan? Los expertos nos explican dónde “Happy Feet” se mantiene firme y dónde se resbala.
En “Happy Feet”, un pingüino emperador llamado Mumble emprende una búsqueda colosal para averiguar por qué los abastos de pescado de la colonia se han ido reduciendo. Como era de esperarse, los culpables resultan ser los humanos.
Es una historia que se asemeja a la vida real. Desde la Antártica hasta las Islas Galápagos, los pingüinos están cada vez más amenazados por la actividad humana. Entre los peligros que enfrentan figuran la pesca en exceso, los derrames de petróleo, la invasión humana y el calentamiento global.
Gary Miller es un experto en ecología conductual que trabajó como asesor de los creadores de la película “Happy Feet”. “Las poblaciones de pingüinos en todas partes del mundo se han visto afectadas por situaciones como el calentamiento global y la reducción de comida en las áreas donde se reproducen”, explicó Miller.
El pingüino emperador es el más grande de su especie y también uno de los pocos que se encuentran en la Antártica. Llega a medir unos cuatro pies de alto y puede pesar hasta 90 libras.
El ritual de reproducción de los pingüinos emperadores durante los severos meses del invierno antártico fue representado en el documental “March of the Penguins”, y juega un papel fundamental en la historia de “Happy Feet”.
Todos los pingüinos son carnívoros y cazan pescado y krill, un animal diminuto parecido al camarón. Pero la pesca comercial excesiva en los mares alrededor de la Antártica, aumenta la presión sobre los abastos de pescado y, por ende, reduce la comida disponible para los pingüinos. Los científicos advierten que el aumento en la cosecha de camarón y pescado antárticos podría desencadenar un colapso catastrófico en todo el ecosistema marino.
Paul Ponganis, quien fuera becado de la National Geographic Society, estudia los pingüinos emperadores en la Antártica. “Los abastos de pescado enfrentan una enorme presión de la pesca comercial, y su agotamiento afectará la supervivencia de muchas especies antárticas”, afirma Ponganis, fisiólogo del Instituto Scripps de Oceanografía en La Jolla, California.
Sin embargo, no todas las especies de pingüinos están amenazadas. “Las poblaciones de pingüinos reales, que viven en la región subantártica, han ido en aumento”, indica Lewis Halsey, experto en fisiología conductual de la Universidad de Birmingham en Reino Unido.
Esto se debe, en parte, a que los pingüinos reales comen mictófidos, o peces linterna, que no son blanco de los pescadores comerciales. “Hasta cierto punto, no existe un enfrentamiento entre los pingüinos reales y los pescadores”, señala Halsey.
En “Happy Feet”, los pingüinos les temen a los humanos, a quienes consideran extraterrestres. En la vida real, los pingüinos suelen prestar muy poca atención a los visitantes humanos. “Por lo general, los pingüinos han evolucionado en lugares donde los humanos no han vivido todavía, en particular las especies que viven en la Antártica o en las islas subantárticas”, explica Halsey. “Es fácil estudiarlas, porque se puede caminar hasta ellas”.
Fuente: Endi.com


29 /29Europe/Berlin Mayo, 2008 a las 2:31 am
a mi me gustan mucho los pinguinos y me gustaria que hicieran otra pelicula de los pinguinos seria myu chido